«Antiaging»: 18 pastillas al día para frenar la vejez

Neolife, en ZEN El Mundo.

Probamos, durante cuatro meses, un tratamiento médico ideado para combatir el envejecimiento celular y mejorar la calidad de vida a partir de los 40 ó 50 años
[…] Me decidí a probar uno de los tratamientos antienvejecimiento (antiaging) que rompen esquemas en Madrid. Por la clínica Neolife pasan ejecutivos del IBEX 35, presentadores de televisión que nos hacen reír en prime time, locutores de radio, escritores que alardean de su longevidad y sexualidad tántrica, como Fernando Sánchez Dragó (lean su Shangri-la: el elixir de la eterna juventud), políticos que peinan canas portentosas, famosos del papel cuché y personas anónimas que priorizan, ahorrando para invertir en su salud.

El común denominador es que todos quieren -queremos- frenar el envejecimiento. Esta medicina no va de inyecciones de bótox, ni de intervenciones quirúrgicas para disimular las arrugas o levantar el pecho. Se trata de frenar el proceso natural de los años, dándole de comer a las células y mejorando el estilo de vida y la sexualidad a través de la suplementación-medicación, la dieta, el deporte y el sueño.

[…] Las analíticas dieron mucho más de sí. El equipo médico me hizo ver que mi colesterol estaba en 202, que la homocisteína (biomarcador del riesgo cardiovascular) debería mejorar y que tampoco iba sobrado de vitamina D. Mi perfil hormonal arrojaba que mi testosterona libre estaba en un aprobado y que si lograba corregirla llegaría a los «grados de excelencia»» que me devolverían la vitalidad de los 30 años.

[…] Mi tratamiento nutricional eran ¡18 pastillas! al día -ronda los 300 euros/mes-: multiminerales, multimivitaminas, levadura roja de arroz, complejo B, coenzima Q10, cúrcuma, vitamina D, saw palmeto, probióticos y omega 3.

[…] Por mi parte, las sensaciones fueron buenas; no tuve asma -el verano es mi mejor periodo-, duermo como un tronco, mi libido ha mejorado y mis resultados deportivos han sido relevantes. Corrí el Maratón de Chicago en tres horas 40, a pesar de sufrir lumbalgia durante tres semanas, y siete días después de los 42 kms. finalicé un triatlón olímpico. Ni una sola agujeta.