Vita Nova, Dragolandia

Neolife, en El Mundo

[…] Mi ángel de la guarda en lo que a la juventud se refiere tiene nombre y se llama Neolife. Es la clínica que se dedica a la ciencia del antienvejecimiento (¿o debería decir rejuvenecimiento?) y a quien le debo gratitud y admiración por cuidar de mi cuerpo, por mimarlo y engrasarlo.

[…] El catálogo de productos de Neolife, todos ellos elaborados según lo ordena madre natura, es infinito: hidroxitriptófano, levadura de arroz rojo, equinácea, cardo mariano, acetil-L-carnitina, glucosamina, saw palmetto… Tengan un poco de curiosidad y busquen en su web (www.neoactives.com) lo que cada pildorita contiene. Merece la pena. A mí, Neolife, me ha quitado unos cuantos años de encima. Bastantes, a decir verdad. Navego hoy hacia las fuentes en vez de hacerlo hacia la desembocadura. ¿Milagro? No. Ciencia: la de buscar el bienestar físico, que de poco sirve si no va acompañado por el metafísico (la psique, la conciencia, el espíritu, el sentimiento, el recto pensar…), pero que es condición de obligado cumplimiento para que cuadren las cuentas de la plenitud corporal y de la felicidad emocional. Con Neolife, como con Dante, comienza una nueva vida.