Supercentenaria

Descifrando los secretos de la superlongevidad: el mapa multi-ómico de la vida más larga de la historia


El genoma, el metaboloma y el microbioma de un supercentenario: pistas para un envejecimiento saludable.

En Neolife, estamos siempre atentos a los avances más punteros en la ciencia del envejecimiento, y hoy queremos compartir con ustedes un estudio que está generando gran expectación. Se trata de “The multiomics blueprint of the individual with the most extreme lifespan”, recientemente publicado en Cell Reports Medicine por Santos-Pujol y colaboradores. Este trabajo analiza en profundidad las múltiples capas biológicas (genoma, epigenoma, transcriptoma, metaboloma, proteoma y microbioma) de una supercentenaria, para intentar comprender cómo es posible envejecer tanto manteniendo una salud de hierro.

Dra. Sánchez – Equipo Médico Neolife


Contexto del estudio

La paciente objeto del estudio (denominada “M116” en el trabajo) fue la hasta entonces persona de mayor longevidad verificada (117 años y 168 días) y representaba un caso excepcional para profundizar en los mecanismos de longevidad extrema.

El equipo analizó muestras de sangre, saliva, orina y heces, y aplicó múltiples técnicas ómicas para contrastar su perfil biológico con el de cohortes de personas mayores no supercentenarias.

longevidad

Una de las conclusiones destacadas es que la longevidad extrema no se produjo simplemente por evitar el envejecimiento, sino por una interesante dualidad: coexisten marcadores evidentes de edad avanzada (por ejemplo, telómeros muy cortos) junto con mecanismos protectores que parecen mantener la salud.

En resumen: no es que hubiera “derrotado” al envejecimiento, es que lo había gestionado de una forma excepcional.

Hallazgos clave relevantes para la práctica de antienvejecimiento en Neolife

A continuación, recogemos los descubrimientos más importantes que desde Neolife consideramos relevantes para incorporar en nuestra visión y asesoramiento clínico.

1. Genómica y variantes raras

Se identificaron alrededor de 3,8 millones de variantes de nucleótido único (SNVs) en el genoma de la mujer, de las que unas 91.666 fueron “variants of interest” (VOI) que podrían afectar a más de 25.000 genes. Entre esas variantes, siete estaban en estado homocigoto y no se encontraban en la población control europea. Genes destacados afectados incluyen: DSCAML1 (inmunidad y cognición), MAP4K3 (regulación de la longevidad en modelos), TSPYL4 y NT5DC1 (función pulmonar), y el clúster PCDHA1-9 (relacionado con salud cerebral y cardiaca).

Al hacer análisis de enriquecimiento funcional, las rutas más sobre-representadas incluyeron: “diferenciación de células T en el timo”, “respuesta a bacterias”, “señalización mediada por receptor de antígeno” y otros mecanismos inmunitarios. Este hallazgo destaca la posible importancia de un sistema inmunológico robusto en la longevidad sana.

Una observación interesante: aunque los telómeros de la mujer eran extremadamente cortos (~8 kb de longitud media y un ~40 % por debajo del percentil 20), ella seguía gozando de buena salud, lo que sugiere que la longitud de los telómeros funciona más como un “reloj cronológico” que como predictor directo de enfermedad. En Neolife, esto nos recuerda que los biomarcadores de envejecimiento deben interpretarse con cautela y siempre en contexto global.

2. Metabolómica y perfil lipídico/antiinflamatorio

Además, mostró un perfil lipídico notablemente favorable: niveles extremadamente bajos de VLDL-colesterol y triglicéridos, y niveles muy altos de HDL-colesterol (“colesterol bueno”). Asimismo, muchas partículas de HDL de tamaño medio/grande, y muchas partículas LDL grandes, junto con poca presencia de HDL pequeñas, lo cual apunta a una maduración muy eficaz de lipoproteínas.

También, se registraron bajos niveles de ácidos grasos saturados, colesterol esterificado, ácido linoleico, acetona (biomarcadores tradicionalmente asociados a peor salud) y altos niveles de colesterol libre, que se relacionan con mejor pronóstico.

En el perfil inflamatorio, se encontraron concentraciones bajas de glicoproteínas A y B, lo que sugiere bajo grado de “inflamm-aging” sistémico.

Esto en conjunto sugiere que en Neolife podemos aplicar este tipo de hallazgos para guiar intervenciones precisas: optimización del metabolismo lipídico, control de triglicéridos, mejora de la composición de partículas lipoproteicas, y reducción del estado inflamatorio crónico de bajo grado.

3. Proteómica de vesículas extracelulares (EVs)

En el análisis proteómico de las vesículas extracelulares de M116 (comparadas con mujeres postmenopáusicas de 49-65 años), se identificaron 231 proteínas con diferencias significativas. Los grupos funcionales enriquecidos incluyeron: coagulación, sistema inmune, metabolismo lipídico, apoptosis, detoxificación celular, adhesión celular y regulación del mRNA.

Dentro de estos hallazgos, se observó un aumento del transporte de lípidos y colesterol, mayor remodelado de lipoproteínas, mayor aclaramiento de lipoproteínas, mayor oxidación/activación en la respuesta al estrés oxidativo.

Un dato curioso: la proteína con mayor sobreexpresión en M116 fue la proteína SAA1 (serum amyloid A-1), que en general se asocia a riesgo de Alzheimer, aunque en este caso la paciente no presentaba signos de neurodegeneración. Esto sugiere que algunas elevaciones proteómicas deben interpretarse con matices y dentro del contexto general del individuo.

4. Microbioma intestinal

El microbioma de M116 presentó una diversidad mucho mayor en comparación con mujeres control de 61-91 años, lo que indica una microbiota extraordinariamente diversa.

A nivel de filo, los niveles de Actinobacteriota fueron muy elevados en la supercentenaria, sobre todo de la familia Bifidobacteriaceae y del género Bifidobacterium, que normalmente disminuye con la edad, pero aquí se mantuvo alto.

Por el contrario, los filos Proteobacteria y Verrucomicrobiota estaban disminuidos en comparación con controles, lo cual se ha vinculado con mejores estados de salud en edades muy avanzadas.

Dietéticamente, se observa que M116 consumía diariamente unos 3 yogures con Streptococcus thermophilus y Lactobacillus delbrueckii subsp. bulgaricus, que favorecen el crecimiento de Bifidobacterium. Aunque no se demuestra causalidad, abre la puerta a estrategias hasta ahora conocidas.

5. Epigenética y “edad biológica”

A nivel global, la “edad biológica” estimada (por métodos de metilación epigenética) de M116 fue significativamente inferior a su edad cronológica, por ejemplo, se estimó un “ritmo de edad” (age pace) de -17,34 años, lo que sugiere desaceleración del envejecimiento epigenético.

Esto confirma el valor de incorporar “relojes epigenéticos” como parte de nuestros paneles de envejecimiento, pero conociendo sus límites: la epigenética es modificable, y el objetivo es intervenir para “acercar” la edad biológica a niveles más jóvenes.

Implicaciones para la práctica de envejecimiento saludable en Neolife

Este estudio nos importa (y mucho) en Neolife, podemos concluir lo siguiente si lo aplicamos a nuestra práctica diaria:

La longevidad extrema no se resume a una única intervención milagrosa, sino a un conjunto de mecanismos: genéticos, metabólicos, inmunitarios, microbiológicos y epigenéticos que interactúan. En Neolife reforzamos precisamente esa visión integral.

Los perfiles lipídicos eficientes, bajos niveles de inflamación, microbiota favorable y epigenética desacelerada se presentan como “marcadores de salud” más que mera edad cronológica. Por ello, en Neolife promovemos una estrategia personalizada: diagnóstico, diseño de intervenciones específicas (nutrición, microbiota, estilo de vida, optimización lipídica, modulación epigenética) y seguimiento evolutivo.

Este caso nos enseña algo poderoso: la longevidad extrema no tiene por qué ir acompañada de enfermedad extrema. Puede haber personas que logren vivir más de un siglo manteniendo una biología funcional y sorprendentemente equilibrada.

Aunque el estudio se basa en un solo caso, y por tanto, no podemos generalizar todos los hallazgos; sí aporta hipótesis valiosas que pueden trasladarse a programas clínicos individuales:

  • Evaluación del metabolismo lipídico más allá del colesterol tradicional (perfil de lipoproteínas, particulación HDL/LDL).
  • Monitorización de la inflamación de bajo grado (glicoproteínas, marcadores de EVs).
  • Estudio del microbioma intestinal, con especial atención al género Bifidobacterium y reducción de bacterias pro-inflamatorias.
  • Integración de la genómica como parte del perfil de longevidad, aunque reconociendo que no se trata de “genes mágicos” sino de múltiples variantes que suman efecto modulado por estilo de vida.

Este tipo de investigación refuerza la idea de que la edad es un factor importante, pero no un destino inevitable: el envejecimiento y la enfermedad pueden disociarse, como muestra este estudio. En sus propias palabras, “edad extrema” no equivale necesariamente a “mala salud”.

Para nosotros, esto confirma la importancia de analizar múltiples capas de nuestra biología: inflamación, genética, epigenética, microbioma… todo suma. Y, sobre todo, nos recuerda que no existe una única fórmula para envejecer bien, pero sí patrones que podemos medir, comprender y, hasta cierto punto, modular.

Consideramos que este estudio de Santos-Pujol et al. abre puertas a futuras intervenciones en epigenética, microbioma y prevención personalizable. Y aunque todavía queda camino, refuerza nuestra misión diaria en Neolife: acompañaros con programas basados en ciencia real y actualizada, para que la calidad de vida no se pierda con la edad, sino que se prolongue. Los hallazgos nos dan pistas precisas: metabolismo lipídico excelente, sistema inmunitario rejuvenecido, microbioma favorable, epigenética desacelerada y un conjunto de variantes genéticas protectoras. Pero, como bien recalcan los autores, no se trata de replicar un “gen de la inmortalidad”, sino de construir múltiples capas de protección personalizada.

Nuestro compromiso en Neolife es justamente traducir estos avances de frontera en estrategias aplicadas para nuestros pacientes, ayudándoles a optimizar su envejecimiento en lugar de resignarse ante el paso del tiempo.

Si deseas profundizar en alguno de los biomarcadores mencionados, o conocer cómo implementarlos en tu protocolo de seguimiento estaremos encantados de ayudarte.

Gracias por formar parte en este viaje hacia un envejecimiento más inteligente y saludable.


BIBLIOGRAFÍA

(1) Santos-Pujol, A., Matalonga, J., Calleja, N., Moratal, T., López-Montes, A., et al. (2025).
The multiomics blueprint of the individual with the most extreme lifespan.
Cell Reports Medicine, 6, 102368.
https://doi.org/10.1016/j.xcrm.2025.102368


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