SOMP

Alimentación en el SOMP


Como bien explica el Dr.Martí en el artículo anterior, el síndrome ovárico metabólico poliendocrino (SOMP) engloba diferentes fenotipos y formas de presentación. No todas las mujeres experimentan los mismos síntomas, ni tienen las mismas alteraciones hormonales o metabólicas, ni persiguen los mismos objetivos terapéuticos.

Esta heterogeneidad tiene una implicación directa desde el punto de vista nutricional: no existe un tipo de alimentación para las mujeres con SOMP. Durante años, gran parte de las recomendaciones se centraron casi exclusivamente en la pérdida de peso o en la resistencia a la insulina. Sin embargo, la evidencia científica más reciente adopta una visión más amplia e individualizada. La alimentación debe adaptarse a cada paciente, teniendo en cuenta su perfil clínico, sus síntomas, sus objetivos y sus necesidades específicas.

Meritxell Massons – Unidad de Nutrición Neolife


Lo que sí comparten muchas mujeres con SOMP

Aunque existen diferencias importantes entre pacientes, la investigación ha identificado algunos mecanismos que aparecen con frecuencia en distintos fenotipos del SOMP.

Uno de ellos es la presencia de un estado de inflamación crónica de bajo grado. No se trata de una inflamación que produzca síntomas evidentes, que puede influir en distintos procesos hormonales y metabólicos.

En este contexto, la alimentación tiene un papel importante. Los estudios más recientes sugieren que los patrones dietéticos basados en alimentos frescos y mínimamente procesados se asocian con un mejor perfil inflamatorio y metabólico, mientras que un consumo elevado de productos ultraprocesados, alimentos con niveles altos de azúcar y con baja densidad nutricional puede favorecer un entorno menos saludable.

Por este motivo, más allá de dietas concretas o estrategias restrictivas, el objetivo suele ser construir una alimentación rica en verduras, frutas, legumbres, pescado, huevos, frutos secos, semillas, aceite de oliva virgen extra y cereales integrales de calidad, adaptándola siempre a las necesidades individuales.

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El gluten: una de las preguntas más frecuentes en consulta

En los últimos años ha aumentado el interés por las dietas sin gluten como posible estrategia para mejorar los síntomas asociados al SOMP.

Sin embargo, a día de hoy no existe evidencia científica sólida que justifique la eliminación sistemática del gluten en todas las mujeres con esta condición.

La mayoría de los estudios disponibles no han demostrado beneficios claros derivados exclusivamente de retirar el gluten en mujeres que no presentan enfermedad celíaca o sensibilidad al gluten diagnosticada.

Esto no significa que todas las pacientes respondan igual. Algunas mujeres refieren encontrarse mejor al reducir determinados productos elaborados con trigo u otros cereales que contienen gluten. No obstante, en muchos casos esta mejoría podría estar relacionada con una reducción del consumo de alimentos ultraprocesados y harinas refinadas más que con la eliminación del gluten en sí.

Por este motivo, la recomendación actual no es retirar el gluten de forma sistemática, sino individualizar cada caso y poner el foco en la calidad global de la alimentación, priorizando alimentos frescos y mínimamente procesados frente a productos elaborados con harinas refinadas.

La microbiota intestinal: una nueva pieza del puzle

Otro de los campos que más interés está despertando en la investigación reciente es el papel de la microbiota intestinal.

Cada vez sabemos más sobre la influencia que ejercen los microorganismos intestinales en procesos relacionados con la inflamación, el metabolismo y la regulación hormonal. Diversos estudios recientes han observado alteraciones en la composición y diversidad de la microbiota intestinal en mujeres con SOMP en comparación con mujeres sin la condición, lo que sugiere una posible implicación de la microbiota en mecanismos relacionados con la inflamación, la resistencia a la insulina y la regulación hormonal.

Aunque todavía quedan muchas preguntas por responder, estos hallazgos sugieren que la salud intestinal podría desempeñar un papel más relevante del que pensábamos hace apenas unos años.

Desde un punto de vista práctico, este conocimiento refuerza recomendaciones que ya forman parte de una alimentación saludable: aumentar la variedad de frutas y verduras, incluir legumbres de forma habitual, consumir frutos secos y semillas, priorizar cereales integrales, utilizar aceite de oliva virgen extra como grasa principal y favorecer alimentos fermentados como yogur natural o kéfir cuando sean bien tolerados.

Todos ellos aportan fibra, polifenoles y otros compuestos bioactivos que contribuyen a mantener una microbiota más diversa y funcional.

¿Y qué ocurre con la resistencia a la insulina?

Aunque la resistencia a la insulina no está presente en todas las mujeres con SOMP, sigue siendo una alteración frecuente y clínicamente relevante en una parte importante de las pacientes.

Por ello, una valoración nutricional adecuada debe contemplar también el perfil metabólico individual. No es lo mismo abordar nutricionalmente a una mujer con normopeso y ciclos irregulares que a una paciente con sobrepreso y alteraciones glucémicas.

Cuando existe resistencia a la insulina, la alimentación puede convertirse en una herramienta especialmente útil. La evidencia actual respalda patrones dietéticos que favorezcan una respuesta glucémica más estable y una menor carga inflamatoria.

En la práctica, esto suele traducirse en priorizar alimentos ricos en fibra, proteínas de calidad y grasas saludables, así como reducir el consumo habitual de bebidas azucaradas, bollería, snacks ultraprocesados y otros productos con una elevada carga glucémica.

Más que hablar de alimentos prohibidos o permitidos, el objetivo es construir una alimentación capaz de mejorar la salud metabólica y adaptarse a la realidad de cada paciente.

Una nutrición adaptada a cada mujer

Quizá uno de los mensajes más importantes que nos deja la investigación actual es que la nutrición en el SOMP debe alejarse de enfoques rígidos y generalistas.

Igual que no existe un único SOMP, tampoco existe una única dieta válida para todas las mujeres que conviven con esta condición. El mejor abordaje nutricional será aquel que tenga en cuenta no solo la evidencia científica, sino también las características, preferencias y objetivos de cada paciente.


BIBLIOGRAFÍA

(1) Teede HJ, Tay CT, Laven JJE, Dokras A, Moran LJ, Piltonen TT, et al. Recommendations from the 2023 International Evidence-based Guideline for the Assessment and Management of Polycystic Ovary Syndrome. Eur J Endocrinol. 2023

(2) Joham AE, Teede HJ, Boyle JA, Stener-Victorin E, Moran LJ, Piltonen TT, et al. Summary of the 2023 International Evidence-based Guideline for the Assessment and Management of Polycystic Ovary Syndrome. Med J Aust. 2024.

(3) Hanna A, Abbas H, Yassine F, AlBush A, Bilen M. Systematic review of gut microbiota composition, metabolic alterations, and the effects of treatments on PCOS and gut microbiota across human and animal studies. Front Microbiol. 2025;16:1549499.doi:10.3389/fmicb.2025.1549499.


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