Verano

¿Cuánto engordamos durante el verano?


Aunque es cierto que el aumento de peso viene determinado por multitud de factores, durante el periodo vacacional se tiende a descuidar, en cierto modo, la alimentación y la actividad física.

El verano se ha identificado como un periodo donde las personas tienden a aumentar de peso a consecuencia de cambios en las elecciones alimentarias y la gran cantidad de reuniones y eventos sociales: barbacoas, hoteles con buffet, graduaciones y bodas. Pero, ¿cuáles son las causas específicas en relación con los alimentos?, ¿cuántos kilos podemos engordar durante este periodo?, ¿es todo grasa?.

Unidad de Nutrición de Neolife 


Desconexión como sinónimo de descuidarse

Muchas de las elecciones, como la ingesta abundante de comida, el exceso de alcohol o la falta de planificación vienen justificadas por el hecho de encontrarnos de vacaciones.

Que este periodo sea un adecuado momento para la relajación, diversión y disfrutar de la comida con el entorno social, no tiene nada que ver con dejar de prestar atención a la calidad de lo que ingerimos y la actividad física. Lo recomendable es encontrar siempre cierto equilibrio, que no quiere decir compensación.

Verano

Causas del aumento de peso durante el verano

Además de que la cantidad viene a ser superior a lo que solemos consumir el resto del año, incluimos otros muchos alimentos de forma frecuente y tendemos a subestimar el aporte calórico.

Algunos de estos ejemplos son las bebidas azucaradas o con azúcar libre, como refrescos y zumos (aunque sean naturales). El alcohol, no solo en bebidas destiladas, demasiados tintos de verano y cervezas. Algunos cócteles aportan hasta 350 kcal. Una cerveza, alrededor de 120 kcal y alrededor de 140 kcal una lata de refresco azucarado.

El introducir a diario este tipo de bebidas, no solo supone un aporte calórico extra, que junto con el resto de ingesta seguramente suponga consumir más calorías de las que nuestro organismo necesita, sino que son las conocidas “calorías vacías” ya que no hay nutrientes interesantes en ellas. Y tampoco contribuyen a saciarnos.

El pan, que no tiene por qué ser una mala elección, ya que este alimento, preferiblemente integral, tiene cabida dentro de una alimentación saludable, en verano tendemos a abusar de su consumo. Es fácil excedernos en las comidas y cenas, bien porque se suele servir antes del menú, o bien, a consecuencia del picoteo que muchas veces sustituye una comida estructurada. Como en el caso de una barbacoa. Sin darnos cuenta, vamos añadiendo un aporte calórico extra con el que antes no contábamos.

Al igual que se abusa del pan, también de los embutidos y quesos. Prácticamente suele aparecer en el día a día en ese aperitivo previo a la comida o cena. Lo mismo que sucede con los fritos como las patatas de bolsa. Para hacernos una idea, unos 100g de estas últimas, aportan alrededor de 500 kcal. Y nos la comemos prácticamente sin darnos cuenta. Sobre todo, si viene acompañado de algún refresco. 100g de queso curado, alrededor de 450 kcal, igual que los embutidos tipo chorizo y salchichón.

Los helados se convierten en el postre preferido. Cuando comemos fuera de casa, tenemos la justificación perfecta. Y cuando no, en el congelador no faltan paquetes de 6 o más unidades. Si no es la tarrina de ½ L e incluso 1L. Estaríamos hablando de un extra diario de alrededor de 300 kcal. Sumado a lo anterior.

Por otro lado, nuestro gasto energético viene a reducirse considerablemente. Nos relajamos y en ocasiones olvidamos programar una actividad física o entrenamientos. Por lo que al exceso calórico se le añade un menor requerimiento. Si necesitamos, por ejemplo, 2000 kcal en un contexto de rutina habitual, donde tiene lugar cierta actividad física, nuestro requerimiento puede cambiar a 1500 kcal. Y si encima nuestra ingesta supera estas, ya sabemos el resultado: aumento de grasa corporal.

¿En qué cifra se traduce esta ganancia de peso?

Según las estadísticas del 2022, el 77,8% españoles engordan durante el verano en una media de 3-5 kg.

Es importante saber que el peso no es un indicador significativo de composición corporal. Podemos aumentar 1 kg en pocas horas de diferencia, e incluso 2 kg de un día para otro sin suponer esto que se haya engordado. Factores hormonales, el haber ido o no al baño como de costumbre, ingesta de sodio, ingesta de fibra y agua y, hasta la calidad del sueño y carga de estrés pueden influir en dicha variación.

Sin embargo, cuando el peso no se recupera fácilmente con la vuelta a la rutina y en la ropa se puede apreciar esa subida, posiblemente la ganancia sí tenga que ver, aunque no el 100% del peso, en un aumento de la grasa corporal.

¿Cómo recuperar nuestro peso?

Volviendo o iniciando una rutina saludable de forma progresiva.

Plantearse una dieta restrictiva en septiembre, o tras las vacaciones, no es lo más adecuado si realmente queremos mantener esa pérdida en el tiempo.

Adoptar hábitos que puedan seguirse a largo plazo, planificar, guiarse por señales de hambre y saciedad y, contar con ayuda profesional si no sabemos muy bien cómo llevarlo a cabo.


BIBLIOGRAFÍA

(1) Weaver RG, Beets MW, Brazendale K, Brusseau TA. Summer Weight Gain and Fitness Loss: Causes and Potential Solutions. Am J Lifestyle Med. 2018 Jan 12;13(2):116-128. doi: 10.1177/1559827617750576. PMID: 30800015; PMCID: PMC6378497.