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Más allá de las vitaminas: el papel de los minerales en el Healthy Aging


Los minerales participan en miles de procesos biológicos esenciales para la producción de energía, la función inmunitaria, la salud muscular y el envejecimiento saludable. ¿Estamos cubriendo realmente nuestras necesidades?

La estrategia más razonable es partir de una alimentación variada y de calidad y utilizar la suplementación de forma individualizada cuando exista una ingesta insuficiente, una mayor demanda o un contexto clínico que lo justifique. NeoMineral Plus es una combinación de minerales y oligoelementos en formas de elevada biodisponibilidad, pensada como base multimineral dentro de una estrategia integral de medicina preventiva y longevidad.

Dra. Mercè Triviño – Equipo Médico Neolife


Minerales: esenciales para la salud y el envejecimiento

Cuando pensamos en nutrición y salud, es habitual que las protagonistas sean las proteínas, los hidratos de carbono, las grasas saludables o las vitaminas. Sin embargo, existe otro grupo de micronutrientes cuya importancia es igual de decisiva para el funcionamiento del organismo y que, paradójicamente, suele pasar mucho más desapercibido: los minerales.

Aunque se necesitan en cantidades relativamente pequeñas, los minerales son imprescindibles para que prácticamente todas las células del organismo puedan desempeñar su función. Participan como cofactores en reacciones enzimáticas responsables de producir energía, sintetizar proteínas, mantener la función muscular y nerviosa, regular la respuesta inmunitaria o proteger frente al daño oxidativo.

En los últimos años, el interés por la medicina preventiva y el Healthy Aging ha puesto el foco en un concepto que va más allá de prevenir enfermedades carenciales. El objetivo es preservar la función biológica, mantener la capacidad funcional y favorecer una buena calidad de vida durante el mayor tiempo posible.

En este contexto, los minerales adquieren un papel relevante. Participan en procesos estrechamente relacionados con el envejecimiento, como la función mitocondrial, el metabolismo energético, el equilibrio oxidativo, la respuesta inmunitaria y el mantenimiento de la masa muscular y ósea. Sin embargo, conviene distinguir entre la importancia fisiológica de un nutriente y la existencia de evidencia clínica para utilizar su suplementación como intervención de longevidad.

¿Por qué los minerales son tan importantes?

Los minerales actúan como auténticos facilitadores del metabolismo. Muchos intervienen como cofactores o componentes de enzimas y proteínas esenciales para la vida.

Uno de los ejemplos más representativos es la mitocondria, el orgánulo encargado de producir gran parte del ATP que utilizan nuestras células. El magnesio participa en el metabolismo del ATP y en numerosas reacciones energéticas; el hierro forma parte de proteínas implicadas en el transporte de electrones; y el cobre participa en enzimas esenciales de la cadena respiratoria. Otros minerales, como el manganeso, el zinc y el selenio, contribuyen a los sistemas de defensa antioxidante.

La importancia de los minerales no termina en la producción de energía. El zinc interviene en la función inmunitaria, la síntesis proteica y la reparación tisular. El selenio forma parte de las selenoproteínas implicadas en la defensa antioxidante y en el metabolismo tiroideo. El yodo es imprescindible para la síntesis de hormonas tiroideas, mientras que el hierro permite el transporte de oxígeno y participa en el metabolismo energético.

Por tanto, hablar de minerales es hablar de una red metabólica. No todos tienen el mismo nivel de evidencia ni todos requieren suplementación, pero su adecuada disponibilidad es una condición necesaria para que múltiples procesos fisiológicos puedan desarrollarse correctamente.

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Minerales y Healthy Aging: mucho más que evitar déficits

Durante años, la nutrición clínica ha centrado gran parte de su atención en prevenir enfermedades carenciales. La medicina de la longevidad ha introducido un enfoque complementario: preservar la función biológica y reducir los factores que pueden acelerar la pérdida de capacidad funcional.

En este marco, los minerales pueden contribuir a mantener procesos fisiológicos fundamentales. La función mitocondrial depende de múltiples cofactores; los sistemas antioxidantes necesitan minerales como zinc, selenio, cobre y manganeso; y la función tiroidea requiere una adecuada disponibilidad de yodo y selenio.

La masa muscular y la salud ósea son igualmente relevantes. El envejecimiento se acompaña de una pérdida progresiva de masa y función muscular y de cambios en el metabolismo óseo. El magnesio participa en la función muscular y ósea, mientras que otros minerales contribuyen a procesos relacionados con el tejido conectivo y el metabolismo mineral. No obstante, un multimineral no sustituye las intervenciones con mayor evidencia para preservar la función: ejercicio de fuerza, proteína suficiente, vitamina D cuando está indicada y una alimentación adecuada.

Algo similar ocurre con la inmunidad y el inflammaging, la inflamación crónica de bajo grado asociada al envejecimiento. El zinc y el selenio son importantes para la función inmunitaria y la defensa antioxidante. Sin embargo, mantener un aporte adecuado no significa que la suplementación a dosis altas vaya a prevenir el envejecimiento o prolongar la vida.

Esta distinción es fundamental. La optimización nutricional puede ser razonable cuando existen ingestas insuficientes, mayores requerimientos o factores que dificultan la absorción. Pero no debemos convertir la plausibilidad fisiológica en promesas de efectos antienvejecimiento que todavía no han sido demostrados clínicamente.

¿Tiene sentido un multimineral?

La suplementación mineral suele plantearse alrededor de un único nutriente: magnesio para determinados síntomas musculares, hierro ante un déficit documentado o zinc en situaciones concretas. Esta estrategia puede ser la más adecuada cuando existe una necesidad específica. Sin embargo, en medicina preventiva el objetivo puede ser diferente: mejorar la cobertura mineral global de personas seleccionadas.

Los minerales no actúan de forma aislada. La producción de energía, la defensa antioxidante, la función tiroidea y otros procesos dependen de varios cofactores. Por ello, una formulación multimineral equilibrada puede tener sentido como base nutricional cuando la dieta o el contexto clínico hacen probable una cobertura insuficiente.

La calidad de la formulación es esencial. No basta con incluir muchos minerales: deben seleccionarse formas con buena biodisponibilidad, utilizar cantidades funcionales y evitar duplicidades o aportes innecesarios. Además, la presencia de hierro, yodo, selenio y cromo obliga a individualizar la indicación.

Por tanto, un multimineral no debe entenderse como un tratamiento universal de déficits. Su papel es el de una herramienta de cobertura y optimización nutricional, especialmente en personas con dietas de baja densidad nutricional, mayores demandas, edad media-avanzada, estrés sostenido o determinados tratamientos farmacológicos.

NEOMINERAL

NeoMineral Plus: una formulación diseñada desde la fisiología

NeoMineral Plus es un complemento alimenticio de nutrición avanzada que aporta minerales y oligoelementos en una sola tableta diaria y que, dentro de Neolife, complementa la base vitamínica con cofactores relacionados con el metabolismo energético, la inmunidad, el estrés oxidativo, la función tiroidea, el metabolismo de la glucosa, el transporte de oxígeno y el soporte estructural.

La formulación incorpora magnesio bisglicinato, zinc citrato, selenio como L-seleniometionina, cromo picolinato y otros minerales y oligoelementos. El objetivo es proporcionar una base mineral ordenada y trazable, no tratar de forma aislada una enfermedad concreta.

El magnesio merece una consideración específica. NeoMineral Plus aporta 250 mg de magnesio bisglicinato, una cantidad relevante dentro de una formulación multimineral. Este aporte debe interpretarse como parte de la estrategia global del producto y no como un tratamiento específico con magnesio. Cuando el objetivo clínico principal es optimizar el aporte de magnesio puede valorarse la asociación con NeoMagnesium.

La indicación debe individualizarse por el contenido en hierro, yodo y selenio. En pacientes con hemocromatosis, ferritina elevada o sobrecarga férrica, por ejemplo, un multimineral que contiene hierro no debe utilizarse de forma automática. Del mismo modo, las situaciones tiroideas deben valorarse según el contexto clínico y el aporte total de yodo y selenio.

En la práctica, una evaluación básica puede incluir hemograma, ferritina, saturación de transferrina, función renal, TSH y T4 libre, glucosa y HbA1c, completándose con otros parámetros según el caso. También es importante revisar duplicidades y posibles interacciones con levotiroxina, bisfosfonatos, tetraciclinas o quinolonas.

Conclusión

Los minerales son micronutrientes esenciales para mantener la función celular y participan en procesos tan relevantes como la producción de energía, la respuesta inmunitaria, la función tiroidea, el equilibrio oxidativo y la salud muscular y ósea. Su importancia en el Healthy Aging es fisiológicamente clara, aunque la evidencia de que la suplementación mineral por sí misma prolongue la longevidad sea mucho más limitada.

La estrategia más razonable es partir de una alimentación variada y de calidad y utilizar la suplementación de forma individualizada cuando exista una ingesta insuficiente, una mayor demanda o un contexto clínico que lo justifique. En este escenario, un multimineral bien formulado puede ser una herramienta útil para optimizar el estado nutricional global.

NeoMineral Plus responde a este concepto mediante una combinación de minerales y oligoelementos en formas de elevada biodisponibilidad, pensada como base multimineral dentro de una estrategia integral de medicina preventiva y longevidad. No se trata de buscar un único nutriente capaz de modificar el envejecimiento, sino de favorecer un entorno nutricional adecuado para que los sistemas fisiológicos que sostienen la salud puedan funcionar de la forma más eficiente posible.


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