¿Esto produce cáncer?


Además de los 107 factores carcinogénicos ya clasificados por la OMS, existen factores ambientales y sustancias químicas cuya acción cancerígena genera debate científico. 

El peso de la predisposición genética (genoma) en el cáncer no es más del 25%, por lo que a la interacción con el medio ambiente se le atribuye más del 75%. Hay nuevos agentes ambientales que generan debate científico e inquietud entre la población, como el bisfenol A, los teléfonos móviles, los edulcorantes artificiales, los pesticidas o las líneas eléctricas.

Dirección médica de Neolife


El cáncer es la segunda causa de muerte en los países desarrollados. Su mortalidad está bajando, y lo seguirá haciendo, por los avances en los tratamientos, y aunque su incidencia también está disminuyendo, se estima que subirá en los próximos años por el aumento de la esperanza de vida.

prevenir el cáncer

Sabemos que el cáncer, al igual que las enfermedades cardiovasculares, las neurodegenerativas y la diabetes son, en su mayoría, enfermedades propias del proceso de envejecimiento. No obstante la predisposición genética (el genoma) y la interacción con el medio ambiente (el ambioma) son determinantes a la hora de predecir el riesgo de padecer estas enfermedades.

El peso de la predisposición genética (genoma) en el cáncer no es más del 20%-25%, por lo que al ambioma se le atribuye un 75%-80% de este riesgo. El ambioma está formado por nuestros hábitos de vida en lo relativo al tabaco (con un peso del 30%), nutrición y ejercicio (35%), estrés, exposición a factores carcinogénicos, etc…

En lo relativo a estos factores carcinogénicos, la OMS tiene clasificados 107 de ellos entre los que se encuentran el tabaco, los rayos ultravioletas, el asbesto, el arsénico o las radiaciones ionizantes, todos ellos con probada acción cancerígena en humanos. Sin embargo, hay muchos otros factores ambientales y sustancias químicas cuya acción carcinogénica genera debate científico e inquietud entre la población. Medscape Oncology(1) ha seleccionado 5 de estos factores:

  1. Bisfenol A
  2. Teléfonos móviles
  3. Edulcorantes artificiales
  4. Pesticidas
  5. Líneas eléctricas

El Bisfenol A y los teléfonos móviles, posibles factores carcinogénicos.

El bisfenol A (BPA) es una de las sustancias químicas más presentes en nuestra sociedad: bolsas y botellas de plástico, muebles, juguetes, envases de alimentos, lentillas, vehículos… muchos de ellos en contacto directo con nuestras mucosas y piel. El BPA es un disruptor endocrinológico, es decir una sustancia que altera nuestro equilibrio hormonal al presentar una estructura química similar, pero no igual, a alguna de nuestras hormonas naturales, concretamente al estradiol. Cada vez hay más literatura científica que vincula al BPA con el cáncer de mama y de próstata, pero también con la enfermedad cardiovascular, la diabetes, la obesidad y la infertilidad. En conclusión, es admisible que el BPA pueda producir cáncer.

La relación del uso de los teléfonos móviles con el cáncer cerebral se lleva investigando más de 20 años. Si bien algunos autores consideran que las dosis de ondas electromagnéticas emitidas por los móviles no son suficientes para provocar alteraciones del ADN celular, otros presentan estudios epidemiológicos y experimentales a nivel celular con importantes correlaciones. Uno de los últimos estudios publicado en 2014(2) relacionó el uso de teléfonos móviles e inalámbricos con un elevado riesgo de padecer gliomas, especialmente entre aquellas personas que llevan usándolos más de 25 años. En conclusión, es admisible que los teléfonos móviles se relacionen con tumores cerebrales.

Aún no se ha demostrado que los edulcorantes artificiales sean cancerígenos.

Los edulcorantes artificiales y su relación con el cáncer se llevan estudiando más de 40 años. La FDA prohibió el ciclamato e intentó prohibir la sacarina. Los estudios con ratas parecen demostrar una relación del cáncer de vejiga con el consumo elevado de sacarina, aunque esta relación no se ha podido comprobar totalmente en humanos. De igual manera, estudios más recientes no han podido demostrar un efecto carcinogénico directo del aspartamo y otros edulcorantes más modernos, como la sucralosa. En conclusión, aunque hay mucha prensa negativa relacionada con los edulcorantes artificiales y su relación con el cáncer, no hay evidencias científicas que así lo demuestren.

Los pesticidas agrícolas y las líneas eléctricas, asociados a tipologías de cáncer y grupos de población muy concretos.

La relación entre los pesticidas agrícolas y el cáncer es difícil de discernir. Curiosamente los agricultores y la gente del campo, más expuestos a los pesticidas, tienen menor incidencia general de cáncer, lo que podría relacionares con su mayor nivel de actividad física y menor tabaquismo; sin embargo, sufren con mayor incidencia ciertos cánceres como el de próstata, el mieloma múltiple y algunos tipos de linfoma. En conclusión, es admisible que una importante exposición (agricultores y otros manipuladores) a ciertos pesticidas pueda relacionarse con algunos tipos de cáncer, pero no parece haber un riesgo importante para los consumidores.

Las líneas eléctricas y su relación con el cáncer llevan estudiándose más de 30 años, cuando se observó un aumento de los casos de leucemia en niños que vivían cerca de éstas. Las líneas eléctricas producen campos magnéticos de menor magnitud que los teléfonos móviles, que al parecer podrían relacionarse con un incremento del riesgo de padecer una leucemia en niños. Sin embargo, no hay evidencia de su asociación con otro tipo de cánceres tanto en niños como en adultos.

En Neolife estamos pendientes y al día del estado de la ciencia en relación al impacto del ambioma sobre nuestra salud, por lo que nuestros programas de Medicina Preventiva Antiaging siguen recomendaciones en este sentido. Si bien no pretendemos adoptar actitudes obsesivas, sí consideramos importante estar suficientemente informados sobre lo que es bueno o malo para nuestra salud. En este sentido, nuestra recomendación es:

  • Evitar el consumo de alimentos y líquidos envasados en plástico
  • Procurar apagar o sacar los móviles, tabletas y ordenadores de nuestros dormitorios
  • El consumo de azúcar moreno sobre los edulcorantes artificiales
  • El consumo de productos naturales orgánicos sobre los alimentos de agricultura intensiva

BIBLIOGRAFÍA

  1. http://www.medscape.com/viewarticle/840559_5
  2. March 2015. Volume 22, Issue 1, Pages 1–13 http://goo.gl/MT445V

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